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Yanquilandia (Fragmento)

Jehovás de sangre, emperadores pálidos, pálidos emperadores, dos tiranos PODRIDOS rigen a, Yanquilandia: el dinero y el cinematógrafo… es posible?... sí, es posible, es posible… ja! ja! ja!., ja! ja! ja!

Toda la filosofía yanqui está bostezando desnuda está bostezando en las salas idiotas de los biógrafos; Yanquilandia es un enorme espectáculo de cine: toda la sociología yanqui está bostezando desnuda está bostezando entre el debe, y el haber, el haber y el debe, el debe y el haber de los subterráneos bancarios; Yanquilandia, Yanquilandia se parece a una tremenda caja de caudales en donde ladrasen los negros, las rubias y el protestantismo…– … toda la filosofía yanqui está bostezando desnuda está bostezando en las salas idiotas de los biógrafos! …–

–Yanquilandia: eres imbécil, eres conceptual, vulgar, y siendo, siendo roña, siendo vaca, siendo cura, eres, oh!, eres la divina flor del genio, tú, la masa superflua y burocrática eres hoy, eres hoy el ejemplo azul de la tierra!... es posible?... es posible?

* * *

Cual una extensa vaca rubia, cual una extensa vaca rubia Yanquilandia gravita rumiando, rumiando, rumiando el porvenir de las bestias y defecando paradojas; rugen los cow-boys sus verdes sonetos a la fuerza, arrinconados, como búfalos, como búfalos tras los estilos prehistóricos, rugen, rugen, tal cuadrigas de rinocerontes, los cánticos del hombre libérrimo, libérrimo, libérrimo, hermano del árbol, hermano del agua, hermano del fuego, hermano del fuego; aúllan los transatlánticos, las locomotoras, los tranvías horizontales, los dreadnoughts cansados, marinos, lejanos, los hidroplanos, los monoplanos, los biplanos, los aeroplanos, los difusos zeppellines macabros, las fábricas, las usinas tentaculares, las rojas cárceles, sordas, foscas, las maestranzas, los manicomios, ¡los manicomios!, los hospicios, los almacenes, los hospitales, los tribunales, los hoteles, las iglesias, los restaurantes, los prostíbulos, los bancos, las tiendas, las bolsas de comercio, los clubs, los bares, las cámaras, las tabernas, los garitos, las oficinas públicas, los hipódromos, los cementerios, los cementerios, los cementerios los cinematógrafos, aúllan, aúllan las grúas rotundas, melancólicas, negras, y aúlla el tráfico cosmopolita, metropolitano, consuetudinario, rotativo y triste, triste y rotativo, aúllan, aúllan aúllan los cielos, la tierra y el mar yanquis, completamente yanquis, completamente yanquis, yanquis, aúllan en inglés los cielos, la tierra y el mar aúllan en inglés, los cielos, la tierra y el mar aúllan en inglés; lloran las prostitutas y canta la moderna actriz, lloran las comadronas, lloran las sirvientillas, lloran las colegialas y canta el multimillonario ladrón, lloran los suplementeros, los obreros, los carpinteros los zapateros, los panaderos, el albañil azul, matinal e infinitesimal y canta la proxeneta aristocrática en calzones sobre la seriedad de las cosas íntimas, lloran los maridos pobres y las esposas pobres, ¡los pobres honrados!, las costureritas, y canta, canta el banquero, el parlamentario, el rentista, el prestamista, el folletinista, el caftens, el cinematografista, lloran los mendigos, los poetas, los deformes, lloran, lloran como microbios o como difuntos que iluminasen la vida pasada con la nocturna luz de los recuerdos, y canta, canta, canta el burgués gozoso y sonoro, sonoro y gozoso como un animal, trina el lujo, llora la miseria, juega el niño, meditan los ancianos, meditan los enfermos y los sabios, declaman charlatanes y periodistas, peroran comerciantes y arribistas, apostrofa a las tumbas el cantor maquinal del futuro, ¡el cantor maquinal!, ríen los niños, ríen las novias y la flor sonríe, y un son de establos y de granjas, de siembras, de chacras, de huertas, una canción, una canción de legumbres y de trigales, de sudores y de ponientes, una canción olorosa a viñas floridas, a frutas maduras viene llegando día a día, de los predios agrarios en la santidad del trigo y el pan, en la dignidad del vino y la sal, el agua y la leche honesta, en la majestad negra del carbón, recuerdo de los campos y el esqueleto del mundo, esqueleto del mundo y la tristeza…

Yanquilandia echa sobre la cara rugosa de la vida la pavesa, la pavesa, la pavesa honorable de su cigarro capitalista y sonriendo, sonriendo al sol le dice: señor, ¡deme Ud. la vereda!. .¡deme Ud. la vereda!..!.. y el sol, el sol, el sol accede…

* * *

Tierra de hombres azules, trágicos, mecánicos, geométricos, poetas de lo positivo, lo práctico, lo práctico Yanquilandia va improvisando, improvisando, improvisando e inventando, creando el mundo a cada momento, creando el mundo, y escribiendo, cual ingenua mecanógrafa, el canto gris de los silencios, vertiginosamente, vertiginosamente y con cien copias simultáneamente; allí todo es posible: improvisar millones y poemas, improvisar ciudades y personas, improvisar presidentes amados, improvisar democracias totales, improvisar los nuevos sentidos de la nada y verdades estrambóticas que sumen la mentira de hoy colosalmente, improvisar héroes, héroes, sabios y santos, guerreros, artistas, ladrones, gobernantes, mercaderes, boxeadores, cantatrices o millonarios, improvisar palacios de cien, doscientos y trescientos pisos, musicales, resonantes, admirables, sujetos como el sol y las estrellas a la gravitación cósmica, con frutos, frutos, raíces, raíces, raíces, flores y hojas lomismo que canciones o mejor, montañas, con vegetación, con vegetación, con vegetación de nobles, rurales predios agrícolas, improvisar escuadras que manchen los océanos de aceite, gin, disciplina y tabaco inglés, dólares y cachimbas y dólares, improvisar sociedades anónimas capaces de hacerle, de hacerle un cinturón de oro a la luna y escarpines de plata a toda estrella, a toda estrella de cualquier océano, improvisar las cosas eternas y la luz, lo pasado el presente, lo futuro Dios y las sepulturas;… tierra de hombres azules, tierra de hombres azules, tierra de hombres-teléfonos, tierra de hombres-telégrafos, tierra de hombres-telémetros, tierra de hombres-gramófonos, tierra de hombres-taxímetros, tierra de hombres-cinematógrafos, tierra de hombres-cinematógrafos, tierra de hombres-automóviles, tierra de hombres-locomóviles, tierra de hombres-relojes, hombres-motores, hombres-relojes, hombres a máquina, tierra de hombres movidos A electricidad y espíritus a bencina, sexos a carbón, vientres a carbón, lenguas a carbón, cerebros a carbón y almas fúnebres A gas, tierra de hombres azules, tierra de hombres azules, tierra de hombres azules con el azul químico y cínico de los laboratorios, Yanquilandia! …Yanquilandia!...

Lo mismo que tristes, fatales neblinas llora su corazón, lo mismo que tristes, fatales neblinas, y en las plazas públicas, en las plazas públicas de sus gestos mundiales, los multimillonarios van fumando, van fumando, van fumando anacrónicamente gordas cachimbas gordas y románticas; peroran y declaman, declaman y peroran y peroran los avisos funambulescos…

* * *


Los Gemidos, 1922, Pablo de Rokha.

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